La felicidad del cliente.

Las personas van a los casinos a tentar su suerte, a arriesgarlo todo por ganar unos cuantos dólares. La euforia que experimentan cuando ganan es adictiva, y seguir tentando a la suerte se vuelve algo habitual. Incluso ahora ya no es necesario ir a ningún lugar para vivir estas emociones, existen aplicaciones telefónicas o páginas de internet que se pueden visitar, como Mummy’s Gold, que ofrecen experiencias muy realistas.

Los administradores y dueños de casino siempre tienen como objetivo que el cliente siga visitándolos, por eso utilizan diferentes técnicas para que las personas se sientan alegres aunque estén perdiendo una fortuna. Este espíritu de fiesta y diversión se logra, a veces, a través de una escenografía cuidadosamente preparada. No una escenografía en el sentido de una obra de teatro, sino que se decora todo el salón del casino con un tema en específico, diseñado para evocar sentimientos de felicidad y alegría en el jugador que visita el establecimiento. Por ejemplo, un buen tema podría ser el tequila, que está siempre presente en las mejores fiestas. Nadie es más feliz que cuando tiene en el cuerpo un par de tequilas, que ayudan a que la peor desgracia no parezca tan seria. Para lograrlo se ambienta el lugar con temas relacionados a esta bebida: plantas de agave en los rincones, mariachis mexicanos, dibujos de tequila en las máquinas tragamonedas y shots coloridos en el bar. Además, esto ayuda a incrementar las ventas en el establecimiento, porque el que tome un tequila, probablemente querrá otro más.

Así las personas pasarán horas en los casinos, ya sea ganando como perdiendo, porque estarán tan relajados y en estado de plenitud tal que una derrota parecerá insignificante y la más pequeña ganancia será toda una fortuna. Es una situación en la que tanto gerencia como clientes ganan.

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