El tradicional pulque

Si le piden a alguien que mencione una bebida alcohólica mexicana seguramente dirá tequila. Difícilmente alguien sepa mencionar otra. Sin embargo, en México hay muchas más bebidas que el tequila, cuya fama es más bien moderna, ya que comenzó a alcanzar notoriedad en 1992.

Uno de los brebajes más tradicionales que todavía se consumen en México es el pulque. Su origen está ubicado en tiempos prehispánicos. Existe evidencia gráfica de la existencia del pulque en fechas tan lejanas como el año 200 d.C. Su origen como tal está envuelto en leyendas y mitos que no se han podido aclarar, aunque se rumora que su invención trajo como consecuencia la caída de un dios azteca.

Esta bebida es extraída de la misma planta que sus primos el tequila y el mezcal: el agave. Ya que comparten esta procedencia, muchos creen que son lo mismo; pero se equivocan. Cada una de estas bebidas es obtenida de manera diferente y se les dan diferentes tratamientos, he ahí que tengan diferentes nombres. Se logra con la fermentación del llamado aguamiel que se extrae principalmente del agave pulquero. Actualmente se sirve de manera artesanal o destilado en latas o botellas como si fuera cerveza. Este producto destilado y envasado tiene mayor calidad, y se exporta tentativamente a Estados Unidos y Alemania.

El pulque forma parte de la alimentación diaria de muchos mexicanos, porque a pesar de ser una bebida alcohólica, tiene gran cantidad de vitaminas y nutrientes que llegan a complementar una mala alimentación, evitando la pérdida de peso y la desnutrición. En algunas consultas médicas, más cercanas a los remedios naturales, se recomienda beber pulque para contrarrestar una serie de males estomacales e intestinales. A pesar de su contenido alcohólico los niños lo consumen, y en pequeñas dosis es recomendable que lo hagan. Incluso a los bebés se les mojan los labios con pulque en el momento del destete.